Blog de Viajes

Viajamos y viajamos, pero cuándo frenamos?

Creo yo, somos todos viajeros…
A casi todos nosotros nos encanta o encantaría conocer lugares distintos y recorrer el mundo.
Algunos pueden decidir dedicar gran parte del año a trabajar y ahorrar; y con esos ahorros, viajar una, dos o tres semanas. Dependiendo de las vacaciones que les dé el trabajo o si se encuentran estudiando  alguna carrera.
Muchos en cambio tienen la oportunidad de, en algún momento, decidir tomarse un gran y largo año sabático para luego regresar a sus casas más “frescos”. Buscar un trabajo y una carrera o doctorado nuevamente y volver a la “vida normal”.
Existen otro tipo de viajeros que deciden directamente viajar a medida que trabajan y conocen lugares.
Son todos enfoques totalmente distintos de cómo transitar la vida, que pueden durar unos días, una temporada o, nunca se sabe, quizás toda la vida.
Esta pregunta conlleva a una respuesta muy personal y depende mucho de tu contexto.
Todos partimos desde algún lado. La pregunta real es: ¿Qué queda en el lugar que dejamos?
Para mi este es uno de los condicionantes más grandes del viajar y creo que todo viajero tiene en mente este cuestionamiento, siempre. Está claro que el dejar un lugar implica grandes sacrificios dependiendo de cada persona en particular.
Conozco varios casos de viajeros que parten y no regresan hasta no haber sentido que su viaje está terminado (aunque hayan pasado 5 o 10 años).
Otros en los que siempre están volviendo porque en cada ocasión que pueden parten otra vez.
Y casos en los que no regresan nunca porque encontraron su día a día en otro lugar.
Es un equilibrio entre lo que siente tu mente y lo que siente el cuerpo. Siempre tratando de satisfacer a ambos. Puede llegar a ser un poco complicado a veces, pero mientras pueda lograrse hacer un poco feliz a cada parte, todo va fluyendo.
Cuando hablo de Frenar, hay varios conceptos sobre esto.
Volviendo a lo que hablaba del sentir del cuerpo, en tanto a la necesidad de afecto quizás de familiares, amigos o mascotas que siempre están ahí esperándonos, uno puede volver a reencontrarse con todo eso y sin embargo sólo permanecer unos días o semanas y luego continuar el Viaje.
El real concepto de Frenar es cuando se presenta un cierto cansancio físico y el querer realmente descansar del movimiento. Siempre llega ese momento en el que se hace necesario. La diferencia está en cómo y dónde uno elige hacerlo.
Acompañado por familiares, lo cual implica una vuelta a casa y ahí viene el famoso “Frenar relacionado al hogar”. Frenar por unos meses y seguramente volver a los días cotidianos de aquel entonces porque de alguna manera necesitamos generar nuevos ingresos.
O, hacerlo en otro lugar del mundo, donde también es posible buscar un trabajo y tomarse un tiempo para reponer energías y repensar todo lo recorrido.
Como ven, este camino es muy subjetivo y sobre todo depende de nuestro interior, del concepto de amor que tengamos, tanto con uno mismo como con el otro, de la fortaleza interna, de los objetivos y de las búsquedas propias de cada uno.

Vivir es viajar. Estés donde estés. El viaje comienza cuando uno se da cuenta de eso y elige que así sea.

 

 

Hola! Soy Marina Dello, la Autora de este post. Espero te haya servido lo que escribí, gracias por leerme!

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